¿Cómo logro lo que quiero?

¿Trabajas para vivir o vives para trabajar? Quizás esta pregunta con trampa te haga repensar tu manera de trabajar o de hacer para generar porque está súper polarizada; quizá la verdadera pregunta es ¿Qué tanto de tu trabajo te permite vivir la vida que quieres, y sobre todo, es esta la manera para lograr lo que deseas?

Creemos que trabajar es el medio para cumplir nuestros deseos, muchas veces completamente ajenos a lo que nos dedicamos, y aunque claro que es un camino, hay dos puntos importantes: 

  1. Trabajar no es lograr.
  2. Trabajar “mucho” no te garantiza lograr lo que deseas. 

Si no logras lo que quieres no es culpa de tu trabajo, tampoco la tuya, pero sí es chamba de ti contigo, y comienza con tu mentalidad. 

Es la mentalidad con la que te mueves en el mundo la que te hace elegir un trabajo, quedarte ahí aunque no te guste porque “es lo que hay”, afanarte hasta agotar tus fuerzas o aceptar lo que decías no estabas dispuesto. Lo haces porque has asociado trabajo con metas; trabajo con resultados; trabajo con éxito, pero lograr lo que quieres tiene que ver más con tu ser y menos con tu hacer. Ese sentimiento de trabajar y no llegar no es casualidad, es que no has querido ver que la chamba más grande, tus horas extras o tus desveladas deberían ser también para ti. 

A ver, tú ya sabes trabajar. Te conoces y sabes tus skills y capacidades. En ti viven todas las formas de resolver lo que tienes enfrente de manera profesional, lo que diferencia a los que logran lo que quieren de los que no es la manera de cómo ven y entran al mundo: su mentalidad, interpretación y perspectiva. Tienes la misma posibilidad que el de a lado, pero ¿cuánto has trabajado en ti y en tu mindset? Si de verdad esperas crecer y lograr eso que dices que tanto quieres, todo depende de tu responsabilidad personal, de entender que eres tú quien crea su realidad y está en tus manos cambiar el resultado. Porque eres causa, no consecuencia.

Existen 3 pilares no negociables para lograr lo que quieres:

1. Responsabilidad 

Responder ante el evento, no reaccionar. Responder viene de la responsabilidad ‘la habilidad de responder’. Cuando respondes, sobre todo observas qué energía requieres utilizar para entrar al momento. Es un ejercicio de indagación acerca de lo que ocurre y tu propia interpretación. Te permites pensar la manera de accionar, y al mismo tiempo, quitar ‘la paja’ de juicio, creencias o suposiciones para observar el evento desde la neutralidad. Una respuesta oportuna consiste en tomar responsabilidad de lo que puedes hacer en ‘ese’ momento, qué parte te corresponde y cuál no debes apropiarte. 

Reaccionar, en cambio, viene del ego. Es la manera “fácil” de salirte de un momento incómodo. Te convierte en víctima y presa de tus emociones. En la reacción vas apagando fuegos sin detenerte a observar qué es lo que realmente ocurre. Es una conducta aprendida del ego. Tu mente es adicta a hurgar en el pasado para “encontrar” una situación similar en la que ya has estado antes para decirte cómo “protegerte”. La reacción es tu defensa, la manera de controlar la ola; gritas, te enojas, lloras, recriminas, tú sabes qué haces.

Responder te muestra poderoso y responsable; reaccionar te vuelve chafa y víctima.

2. Intención 

Todo lo que hagas debe tener una intención clara; nada es “porque sí” o porque es “lo que sigue”. Debe existir intención y energía detrás de lo que haces. La intención es accionable y tiene que ver con qué energía decides imprimir a cada momento de tu vida. Por lo tanto, tú puedes elegir cómo entrar a lo que vives a partir de la intención que pones a todos los días. 

Cada ser humano tiene el poder de intencionar sus días, incluso sus horas o ratos. Pregúntate qué energía das a tu profesión, a tus relaciones, a tu casa, a tus amistades o a tu familia. Los resultados que ves en todas las áreas son la consecuencia de cuánto has puesto en ellas, esa es tu verdadera intención. No lo que quieres hacer, sino lo que realmente haces.

3. Integridad 

Integridad es jugar con la energía del Universo; es saber que estás co-creando con algo más grande que tú. Integridad quiere decir “soy de una pieza”: lo que pienso, lo que digo, lo que hago y lo que muestro. Todo en conjunto con una energía superior te impulsará a conseguir tus sueños. Mientras más sólido seas y mejor sepas quién eres, menos te vas a descarrilar; a mayor introspección, mayor dirección. 

Mereces lo que sueñas y puedes conseguirlo todo, sin duda; pero hay precios que pagar y toma mucha chamba personal para dejar de culpar al exterior y a las circunstancias por “lo que no te pasa”. Avanza todos los días. Reconoce tus pequeñas victorias. Ten claro que si tienes un obstáculo enfrente es porque puedes con él, así que pon un pie enfrente del otro, verás que un día te sorprenderá cómo llegaste. 

Marta Ro. 

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