El ego en el mundo laboral

Si ya llevas un rato en este espacio, tanto aquí cada semana como diario en mis redes sociales, sabes que el ego no tiene qué ver con arrogancia, sino con una parte de ti que actúa para tu supervivencia. 

Pero el ego te miente. El ego es un mentiroso elegante que te hacer creer que eres tú quien toma las decisiones, pero es al revés. Muchas veces escuchas tanto a tu ego y le das tanto poder, que tú quedas fuera del juego y no das un paso sin que él lo haya dado antes.

Sus mentiras te limitan, te dicen: ‘mejor no lo hagas’, ‘aquí estás seguro’, ‘no te avientes’, ‘cuidado porque eso te va a doler’, ‘eso no es para ti’, etc. Habla tu ego, no hablas tú.

Entonces, Marta ¿El ego es malo? No. Pero puede convertirse en tu enemigo si se lo permites. El ego existe para mantenerte a salvo, alejado del peligro y del dolor, pero así como “te cuida” te impide crecer. Estar vivo es tomar riesgos, así que si escuchas en todo a tu ego, nunca vas a atreverte a dar saltos en tu vida. 

Ahora, partiendo de qué es realmente el ego, cuando pensamos en su papel en el mundo laboral definitivamente sabemos que existen muchos y distintos factores que lo estimulan ¿Qué quiero decir con esto? Que vivir con ego en un espacio de trabajo es como caminar en un campo minado. En primer lugar porque existen jerarquías, rangos y, en un contexto mexicano, competencia. En nuestro país nos cuesta trabajar en equipo; por ello, la competencia es un detonador del ego que para algunos dice: ‘debes ser más cabrón que los demás sin importar cómo’ y para otros: ‘mejor no te veas, no eres tan importante y hay otros haciéndolo mejor que tú’. Lo que a cada uno le diga su ego es su propia conversación interna con la que ha crecido e interpretado el mundo. Ninguno está bien o mal porque no hay ego bueno o malo.

El ego, tu ego, es parte de ti y nunca se va a ir; vive contigo y está siempre presente, pero en un contexto laboral debes aprender a diferenciarlo entre quién eres y lo que te dice para evitar que te coma y reacciones antes de responder a todos los eventos que suceden en el día a día durante tu trabajo. Por ejemplo, las fricciones laborales comunes ocurren porque cada uno ve lo que quiere ver, es decir, tu ego y el de los demás ven e interpretan lo que sea que sea del mismo evento. Lo que para ti pudo ser una afrenta, para otra persona no. Lo que para ti puede parecer injusto o no válido, para alguien más simplemente fue una licencia del oficio. Lo que quiero decir es que eso que te molesta o te hiere es sólo tu ego hablando por ti que te obliga a reaccionar para terminar en una discusión con tu jefe, un malentendido con tus compañeros o contigo sintiéndote de algún modo violentado. Pero el madrazo no es el resultado, sino darte cuenta que así conduces tu vida. Por eso el mundo laboral es un gran espejo de ti, porque muestra lo que siempre has sabido: te hiere ser no visto, te molesta no ser tomado en cuenta, te produce miedo no cumplir con lo que te piden, te motiva la competencia y un largo etcétera. Sólo tú sabes qué detona tu ego. 

No, no es que tu trabajo sea una mierda y tus compañeros los peores (ojo: estoy de acuerdo que existen ambientes tóxicos carentes de líderes), pero muchas veces es tu ego peleando por brillar, por un espacio y un momento para ser reconocido y eso causa fricciones donde no las hay porque tú ves lo que quieres ver. 

Este texto no es para echarle la culpa a nadie o para que te justifiques porque tu trabajo no es de lo mejor, sino para que te vuelvas un vigilante de tu propio ego y explores la posibilidad de que las heridas que se detonan en ti dentro de tu ambiente laboral existen también fuera de él. Te duele ser ignorado, no visto, no reconocido, no validado… Y eso no es a causa de tu trabajo, sino de que no has hecho chamba personal contigo para que deje de doler y de causarte problemas en un espacio en el que muchos egos conviven al mismo tiempo. 

Recuerda que es tu mente la que está construyendo tu vida y tú eres más allá de tu ego; existes por tus talentos y lo que vienes a aportar al mundo. Confía en ti antes que en tu ego. Eres más que tus heridas, que tu vanidad por ganar, que tu hambre de competir y chingarte al de a lado. Vas a vivir contigo toda la vida, asegúrate de pasarlo bien.

Marta Ro. 

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